|
Solsticio
de Verano
21 de Junio del 2003
|
EL
DÍA MÁS LARGO DEL AÑO
El
21 de junio se celebra, en el hemisferio norte, el día más
largo del año. En esta fecha, los habitantes de la región
septentrional del planeta se aprestan para presenciar uno
de los espectáculos más bellos de la naturaleza: el sol
de media noche.
 |
|
En algunos lugares, como el Polo
Norte, el sol continúa brillando a la media noche
del 21 de junio
|
| |
Definitivamente
el 21 de junio no es un día como los demás. La naturaleza,
el hombre y las estrellas se disponen a celebrar una gran
fiesta, cargada de gran poder y magia.
Las
hadas y demás deidades de la naturaleza andan sueltos por
los campos; los agricultores dan gracias por el verano, las
cosechas, las frutas y por disponer de más horas para cumplir
con sus tareas y entregarse también a la diversión.
También
es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra
y de los mismos hombres; además se debe comenzar a almacenar
alimentos para pasar el otoño y el invierno.
Pero
cuál es el motivo de esta festividad? Nada menos que el solsticio
de verano, la única fecha en el año en que el día cuenta
con más horas.
La
celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la
misma humanidad. En un principio se creía que el sol no volvería
a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días
era cada vez más cortos.
Por
esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban
en la víspera del pleno verano (Midsummer’s Eve),
o el 20 de junio, para simbolizar el poder del sol y ayudarle
a renovar su energía.
En
tiempos posteriores se encendían fogatas en las cimas de la
montañas, a lo largo de los riachuelos, en la mitad de las
calles y al frente de las casas. Se organizaban procesiones
con antorchas y se echaban a rodar ruedas ardiendo colinas
abajo y a través de los campos.
A
menudo se bailaba y saltaba alrededor del fuego para purificarse
y protegerse de influencias demoniacas y asegurar el renacimiento
del sol.
De
acuerdo con el astronómo barranquillero Jorge Enrique Senior,
se puede decir que todo empezó hace cerca de 5 mil años, cuando
en nuestros antepasados, tan amigos de observar
las estrellas y establecer su influencia en nuestras
vidas, se dieron cuenta que en determinada época del año el
Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre
el Trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular
sobre el trópico de Cáncer
A
estos días extremos en la posición del Sol se les llamó solsticios
de invierno y verano, los cuales ocurren los días diciembre
22 y junio 21 del año 2003 respectivamente. Estas fechas
corresponden al hemisferio norte, pues en el sur es al contrario.
Otra
manera de visualizarlo es imaginarse que paseamos todos
los días por la playa al atardecer. El día que lo veremos
al sol ponerse más al sur es el 22 de diciembre
(Solsticio de invierno lo llaman en el hemisferio norte) y
el día que lo veremos ponerse más al norte es el 21 de junio
(solsticio de verano, para el hemisferio norte, pues para
los del sur sería de invierno).
“Las
fechas mencionadas son las típicas, pero puede ser que en
un año determinado caiga un día antes o después, debido a
las irregularidades del calendario, como los años bisiestos”,
afirma el astrónomo Senior
Hablando
propiamente del solsticio de verano, en esta fecha el eje
de la tierra está inclinado 23,5 grados hacia el sol. Esto
ocasiona que, en el hemisferio norte, el 21 de junio sea el
día más largo del año, pero esto no es válido para cualquier
región, pues en países como Colombia, que está más al Sur
de los 23,5 grados de latitud norte, la diferencia no es tan
notable.
Este
descubrimiento permitió al ser humano medir exactamente 1
año y así crear el calendario solar, predecir con exactitud
las estaciones, con todo lo que eso significa para la agricultura
y, en general, para la civilización. Para visualizar
esos días se construyeron obras o señales, a veces monumentales,
como Stonehenge en Inglaterra.
Stonehenge
es uno de los más famosos monumentos prehistóricos del mundo.
Aunque no se sabe muy bien su fecha de construcción, los científico
estiman que ésta ocurrió cerca al año 2800 A.C.
Precisamente,
al amanecer del día más largo del año, el sol que sale por
el horizonte queda perfectamente encuadrado entre las aberturas
de los megalitos.
Sin
embargo, algunos científicos consideran que esto es pura coincidencia,
pues desde hace 5 mil años hasta hoy el eje de la Tierra ha
sufrido modificaciones, lo que lleva a suponer que en el tiempo
en que fue construido Stonehenge el sol no quedaba “atrapado”
entre las separaciones de las grandes piedras que conforman
este monumento.
|