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Los
inicios de la ciencia
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A menudo se considera la astronomía
como la primera ciencia. De hecho, casi todas las
civilizaciones primitivas estudiaron los movimientos de los
objetos celestes y aplicaron sus conocimientos a los calendarios,
el comercio marítimo y la vida cotidiana en un primer
intento para comprender las fuerzas de la naturaleza y lograr
controlarlas en beneficio de toda la humanidad.
Cazadores-recolectores
Los primeros seres humanos vivían de la caza y la recolección.
Aunque no nos han llegado demasiados testimonios de estas
primitivas civilizaciones, no hay duda de que se dieron cuenta
de la periodicidad de las estaciones y de la inmutable disposición
de las estrellas en la bóveda celeste. Algunos fósiles
hallados en excavaciones en África, por ejemplo, muestran
incisiones que podrían corresponder a un calendario
elaborado a partir de las fases
de la Luna.
Los principios de la agricultura
Lo seres humanos se empezaron a establecer en comunidades
agrícolas sedentarias alrededor del 9000 a.C., y en
Asia occidental surgieron dos importantes civilizaciones:
la egipcia y la babilónica. La organización
del tiempo era esencial para estructurar la vida económica
y religiosa, y los movimientos del Sol y la Luna les servían
para elaborar calendarios que se basaban en el año
lunar o en el solar, es decir, los 365 días y cuarto
que tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol.
El año lunar
Los babilonios elaboraron su calendario a partir de observaciones
de la Luna, que tarda 29 días y medio en completar
su ciclo. Los calendarios babilónicos, que probablemente
aparecieron en el 3000 a.C., estaban divididos en 12 meses
lunares con un período de 29 días alternado
con otro de 30, lo que sumaba un año lunar de 354.
Para hacer concordar el año lunar con el solar, que
regía las estaciones, cada cierto número de
años se añadían unos meses de más.
Las creencias de los babilonios
Los babilonios creían que los dioses habían
puesto en el firmamento el Sol, la Luna, los planetas y las
estrellas, y por ello los observaban atentamente. Descubrieron
que los planetas se desplazaban a lo largo de una determinada
franja del firmamento (que actualmente se conoce como zodíaco)
y dividieron los grupos de estrellas de esa zona en constelaciones.
También anotaron sus observaciones sobre eclipses,
meteoros y cometas.
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| La
sección izq. muestra lo que veían los egipcios,
la de la derecha, la posición que ocupaba Sirio
y el Sol. |
Los egipcios
En el antiguo Egipto no se daba demasiada importancia a los
movimientos planetarios y se utilizaba la astronomía
solamente para organizar el tiempo. Los egipcios fueron los
primeros que elaboraron un calendario basado en el año
solar, que empezaba con la crecida del Nilo, un suceso anual
de vital importancia para las comunidades que vivían
en sus orillas. La crecida del río coincidía
con la salida de Sirius, la estrella más brillante
del firmamento.
El año solar
El calendario solar egipcio estaba dividido en meses de 30
días. Después de cada 12 se añadían
cinco días más para sumar un año de 365.
Como en realidad el año solar es más largo (unas
seis horas más), con el tiempo el calendario dejó
de coincidir con las estaciones. Posteriormente, cuando los
romanos adoptaron ese calendario, hacia el año 46 a.C.,
tuvieron en cuenta el cuarto de día que faltaba y añadieron
un día entero (día de traspaso) cada cuatro
años. Ese sistema constituyó la base del calendario
que se utiliza actualmente en casi todo el mundo.
La astronomía china
La astronomía china data del 4000 a.C. Los chinos también
elaboraron un calendario que todavía se utiliza hoy
en día. Convencidos de que el movimiento del Sol, la
Luna y los planetas servía para predecir el futuro,
llevaron a cabo observaciones detalladas del firmamento. Sus
observaciones documentadas de cometas y supernovas todavía
siguen siendo de gran utilidad a los astrónomos. Por
otro lado, los chinos dieron una especial importancia a la
predicción de eclipses solares, ya que los relacionaban
con la mala suerte. Según sus creencias, los eclipses
eran debidos a que un dragón se comía el Sol;
cuando había uno, la población salía
a la calle haciendo ruido con platos y cazuelas, en un intento
de asustar y alejar al dragón.
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Equinoccio
en Dzibichaltún
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La civilización maya
La civilización maya, que floreció en Centroamérica
entre el 2000 a.C. y el 900 d.C., creía que los planetas
y las estrellas eran dioses. Por ello, los mayas construyeron
pirámides para observar el movimiento de los objetos
celestes y elaboraron un calendario solar de gran precisión.
También realizaron cálculos para predecir los
eclipses solares y lunares.
Comentario
Entre el 800 d.C. y el siglo XV los árabes construyeron
varios observatorios en Asia Central y Occidental. Uno de
los más conocidos es el de Samarkanda, en el centro
de Asia, que fue construido por un príncipe mongol
llamado Ulugh Beg (1394-1449). Estaba provisto de los mejores
instrumentos astronómicos de la época, incluido
un sextante de pared de 40 m, un instrumento que servía
para medir el paso y la altura de los objetos celestes.
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