El mundo es un gran misterio

Hace unos cuantos días, en mis clases de yoga en Polanco, escuché a unas personas de amplio conocimiento hablar de personajes interesantes, como unos Yoguis orientales, quienes se dedican a la curación sin la utilización de la medicina convencional y emplean métodos de sanación y bienestar general accesibles a todos los humanos.

Estos Yoguis son personas quienes por lo general viajan por toda la India, Pakistán, Afganistán y Turkmenistán, en peregrinaciones de silencio, soledad y sanación, ayudando a quienes más lo necesitan, de cierta manera pareciéndose en función a la organización francesa de Médicos sin Fronteras.

No obstante, aunque ambos recorran partes del mundo curando gente, los Médicos sin Fronteras se dedican a curar todo tipo de males físicos, mientras que estos Yoguis tratan con males de carácter físico y espiritual o psicológico mediante ciertas técnicas individuales que cada maestro desarrolla en su ruta solitaria de descubrimiento existencial y medicinal.

Como en todo, la veracidad de las situaciones y de los dogmas por lo general se mide y evalúa con casos de éxito palpables y visibles para todos, de lo contrario termina cualquier relato siendo para muchas personas, especialmente para aquellas de carácter científico, en nada más que una superstición y desechada como ignorancia.

Sin embargo, los casos de éxito de estos Yoguis están muy bien documentados por muchos periodistas en aquellas regiones y muchos casos están escritos paso a paso desde que se conoce a un paciente hasta el final de su tratamiento, tratamientos que por lo general son cortos.

Cuando cualquier persona que cuente con un buen sentido común escucha de estos tratamientos, su primer pensamiento es el hecho de que estos hombres no sean nada más que charlatanes, de esos miles que hay regados por el mundo estafando a las personas.

No obstante, todo cambia al momento de saber que estos hombres no cobran absolutamente nada por sus servicios; su único objetivo es tratar y curar a los pacientes; muchos de ellos ocasionalmente piden tan solo pan y agua para mantener sus esfuerzos de ese día.

Estos Yoguis se concentran mucho en los efectos de la meditación, ya que ellos dicen que ahí se encuentra todo el control de los tres tiempos de la existencia, es decir, presente, pasado y futuro.

Según estos Yoguis, al armonizar estos tres tiempos, es posible reordenar el balance de la existencia, al poner todos los elementos básicos para la vida en armonía, regresando de este modo la salud, ya que la salud no es nada más que una armonía perfecta en los balances del cuerpo y la muerte se acerca cuando el orden armónico del organismo se rompe.

Los Yoguis no son los únicos que hacen este tipo de curaciones, ya que hay muchas órdenes de monjes en la religión católica, como los Benedictinos, que se dedican a curar a las personas por medio de oración.

El mundo es un gran misterio, yo pienso, creado para ser descubierto.