Ante una nueva dieta, ve despacio y a tu ritmo, ya que todo cambio requiere tiempo

Todos, sin excepción, llevamos una dieta, esto sencillamente es lo que comemos diariamente, la cual puede o no ser la mejor, pero es una dieta.

Sin embargo, cuando decidimos hacer un ajuste en nuestra forma de comer y la llamamos “dieta”, algo sucede en nuestro cerebro que todo se pone en alerta roja y es cuando las “buenas intenciones” para ajustar lo que nos llevaremos a la boca pueden colapsarse.

Y junto con la buena intención de hacer un cambio, vemos que afectamos otras áreas de nuestra vida. Así que vamos a comentar en este artículo lo que podrías considerar para no claudicar ni sabotearte en tu meta de ajustarte a una nueva dieta.

No recortar el sueño

El establecer nuevos hábitos saludables puede tomar tiempo extra de tu día. No cortes el sueño para que puedas hacer ejercicio o cocinar comidas saludables. Una buena noche de sueño le permite a los músculos reparar el ejercicio y ayuda a equilibrar las hormonas que regulan el hambre.

La privación del sueño puede hacer que anheles los alimentos azucarados y grasos.

No pienses que es “todo o nada” en cuanto a aperitivos se refiere

No pienses que debes hacer todo perfectamente todos los días, porque tu dieta se arruinaría. Sinceramente, nadie es perfecto y se producen deslizamientos. Un error no va a arruinar tus esfuerzos.

Aprende de lo que has hecho, piensa en cómo prevenirlo en el futuro y sigue adelante. Tu próxima merienda o comida es otra oportunidad para el éxito.

No hagas ejercicios que odias

No elijas actividades basadas en la cantidad de calorías que queman, mejor realiza ejercicios que disfrutes. Cuando no disfrutas de tu entrenamiento, tendrás toda una serie de excusas para evitar el hacerlo.

Permanecerás más consistente si realizas esa actividad que te anima a seguir adelante. ¿No eres un fanático del gimnasio? No te fuerces y no lo hagas entonces. En su lugar, toma una clase de baile o golpea la máquina elíptica. Con tantas variedades de entrenamientos disponibles, seguramente encontrarás algo que disfrutes hacer.

No te olvides de ti mismo

Cuando te haces responsable, es más probable que logres tus metas. Para ayudarte a mantenerte en el camino, puedes unirte a un grupo de pérdida de peso, encontrar un compañero de dieta, o utilizar una dieta y una app que te monitoree.

Los pesajes regulares son otra manera de mantenerse responsable. Una báscula electrónica de baño será tu aguda compañera en la travesía.

Si prefieres una báscula que te proporcione más datos, existe la báscula electrónica que mide la grasa corporal. Una báscula de este tipo mide el peso, la grasa corporal, el agua corporal, el músculo del cuerpo y la masa ósea, usando tecnología de electrodos y emite un pitido cuando el peso está bloqueado, para que puedas bajar de la báscula y leerla más fácilmente.

Como ves, el hecho de hacer cambios en tu dieta no significa que debas hacerlo con el “Jesús en la boca”. Ve despacio y a tu ritmo, ya que todo cambio requiere tiempo y un cambio de dieta no es la excepción.